Caída del Consumo: Recurren a tarjetas para la compra de alimentos

El consumo masivo en Argentina se desplomó en marzo según el INDEC. El uso de tarjetas de crédito para alimentos se dispara, mientras el empleo cae.

Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) para el mes de marzo revelan una preocupante contracción del consumo masivo en Argentina, con caídas significativas en las ventas de supermercados y mayoristas. Esta tendencia genera un impacto directo en la economía familiar y en el mercado laboral, evidenciando los desafíos que enfrentan los hogares para mantener su poder adquisitivo.

Fuerte Retroceso en Supermercados y Mayoristas

El informe del INDEC señala que las ventas en supermercados experimentaron una baja del 5,1% en marzo en comparación con el mismo mes del año anterior. La situación es aún más crítica en el sector mayorista, donde las ventas se desplomaron un 7,2% interanual. Estas cifras, junto con una caída mensual desestacionalizada del 1,4% en mayoristas respecto a febrero y un descenso acumulado del 2,6% en el primer trimestre, pintan un panorama de deterioro constante.

El ticket promedio en supermercados alcanzó los $35.817, mostrando una suba nominal del 25,8% interanual. Sin embargo, este incremento no logró compensar el avance de la inflación. En los mayoristas, el ticket promedio llegó a $43.954, con un aumento nominal del 19,7%, también por debajo del crecimiento de los precios.

Impacto en el Empleo y Cambio en Hábitos de Pago

La recesión del consumo ha tenido consecuencias directas en el empleo formal. El sector de supermercados registró una caída del 2,3% en el número de trabajadores registrados, mientras que los mayoristas sufrieron una contracción aún mayor, del 7,4%. Estas cifras representan miles de puestos de trabajo perdidos en un contexto económico complejo.

Un dato revelador del informe es el creciente protagonismo de las tarjetas de crédito como medio de pago. Estas concentraron el 44,9% de la facturación total en supermercados, superando ampliamente a las tarjetas de débito (24,8%) y al efectivo (16,6%). Esto sugiere que las familias están recurriendo cada vez más al financiamiento para cubrir sus gastos básicos, especialmente en alimentos, ante la pérdida de poder adquisitivo de sus ingresos.

La Brecha entre Ventas Nominales e Inflación Real

Aunque las ventas medidas en pesos corrientes mostraron aumentos nominales (20,5% en supermercados y 16,7% en mayoristas), estos incrementos quedaron muy por debajo de la inflación implícita del período. Según los índices oficiales, los precios en supermercados y mayoristas crecieron alrededor del 26,9% y 25,8% respectivamente. Esta disparidad se traduce en una nueva caída del volumen real de productos vendidos, lo que significa que, aunque se factura más en pesos, se compra una menor cantidad de bienes.

Los indicadores oficiales confirman una tendencia negativa en ambos sectores comerciales desde el inicio del año, con una caída sostenida del consumo que ya impacta de lleno en el empleo formal del sector, especialmente notoria en los autoservicios mayoristas.

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