La alta Tasa de Alumbrado Público (25%) genera polémica. Vecinos y oposición cuestionan por qué no baja tras la reconversión a tecnología LED.
La Tasa de Alumbrado Público ha vuelto a ser el centro de un intenso debate en Junín, especialmente a raíz de los recientes aumentos en las tarifas de electricidad. La discusión no se limita únicamente al elevado porcentaje que deben abonar los usuarios residenciales, sino que profundiza en la metodología de cálculo y en una pregunta clave que resuena entre los vecinos: si el Gobierno local ha invertido en la modernización del alumbrado público con tecnología LED, logrando una reducción en el consumo y los costos de mantenimiento, ¿por qué este ahorro no se ve reflejado en el monto final que pagan los contribuyentes?
Según la Ordenanza Impositiva vigente, los usuarios residenciales, categorizados como T1, enfrentan una alícuota del 25% sobre el facturado neto de energía eléctrica. Para otras categorías, como T2 y T3, el porcentaje es del 12%, mientras que consumos superiores a los 30.000 kWh mensuales tienen una aplicación del 4%. Estos fondos, según la misma normativa, están destinados específicamente al servicio de alumbrado público.
Un porcentaje elevado y una lógica de cobro cuestionada
El 25% de la Tasa de Alumbrado Público de Junín se posiciona como una de las más altas de la región y la provincia de Buenos Aires, según las voces críticas de la oposición. Representantes políticos, como el concejal Fernando Burgos, han manifestado que esta tasa se encuentra entre las más elevadas de los distritos bonaerenses, un dato que ha puesto en tela de juicio el autodenominado «Modelo Junín» que el intendente con licencia, Pablo Petrecca, busca replicar en otros ámbitos.
Uno de los puntos más conflictivos reside en el mecanismo de cobro. La tasa se calcula sobre el consumo particular de electricidad de cada hogar, y no sobre la cantidad de luminarias públicas que el vecino efectivamente recibe. Esta particularidad genera situaciones paradójicas: dos viviendas con el mismo servicio de alumbrado pueden abonar montos muy diferentes. Una familia con mayor consumo eléctrico en su domicilio pagará una tasa más alta, incluso si tiene una única luminaria en su frente, mientras que otra con un consumo menor pero con varias luces públicas en su cuadra podría pagar menos. La normativa solo contempla una excepción para inmuebles a más de 160 metros de un artefacto lumínico, pero incluso en esos casos, la base de cálculo sigue siendo el consumo privado.
La paradoja de la tecnología LED y el ahorro no trasladado
A la controversia sobre la metodología se suma el impacto de la reconversión del alumbrado tradicional a tecnología LED. El propio Municipio de Junín ha destacado los beneficios de esta inversión, informando previamente la instalación de más de 10.000 luminarias LED y luego superando las 17.000 unidades, enfatizando la eficiencia energética y la optimización del sistema.
Sin embargo, el interrogante que se plantea con fuerza es qué ha ocurrido con el ahorro generado por esta modernización. Recientemente, el concejal Burgos presentó un pedido de informes para conocer si la reducción del consumo eléctrico y de los costos de mantenimiento se tradujo en una disminución de la carga tributaria para los vecinos. Posteriormente, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad otro pedido de informes, solicitando detalles sobre el cobro del 25%, el destino de los fondos y el impacto económico real de las nuevas luminarias. La oposición argumenta que el ahorro de la tecnología LED debería ser un factor clave al momento de determinar la tasa que pagan los contribuyentes.
Aumento histórico y un debate abierto
Cabe recordar que, antes de la alícuota actual, la Tasa de Alumbrado Público en Junín era del 18%. Durante la administración de Pablo Petrecca, este porcentaje fue elevado al 25%, cifra que se mantiene hasta hoy. Este incremento, sumado a los recientes aumentos en las tarifas eléctricas, agrava el impacto en las facturas de los hogares.
La discusión actual va más allá del simple monto del 25%. Se cuestiona la relación directa y razonable entre lo que paga el contribuyente y el servicio de iluminación pública que recibe. Si la tasa se basa en el consumo privado de electricidad y, además, el Municipio reconoce que la tecnología LED ha reducido los costos operativos, la justificación para mantener una alícuota tan elevada y con esta modalidad de cálculo se convierte en un punto central de análisis y demanda por parte de los ciudadanos y la oposición política.
Mientras tanto, la Tasa de Alumbrado Público sigue llegando en las facturas de electricidad, representando un significativo recargo para los usuarios residenciales y manteniendo viva la pregunta sobre la equidad y transparencia de su cobro en Junín.
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