La crisis económica dispara la demanda de alimentos en Junín.
La ciudad de Junín enfrenta un panorama social cada vez más complejo, marcado por un crecimiento exponencial en la demanda de asistencia alimentaria. Diversas organizaciones comunitarias, entre ellas la Fundación Don Ito, alertan sobre un escenario crítico que evidencia el impacto de la actual crisis económica en los barrios.
Según recientes relevamientos, la concurrencia de niños a los espacios comunitarios que articula la Fundación Don Ito ha experimentado un incremento alarmante, registrando entre un 30% y un 40% más de asistentes. Este aumento no se limita únicamente a los menores; los comedores y merenderos locales observan una creciente presencia de familias enteras y adultos mayores que recurren a estos centros en busca de sustento diario.
Desafío Doble: Más Necesidad y Menos Recursos
La situación presenta una dificultad adicional: mientras la cantidad de personas que requieren ayuda se dispara, las organizaciones enfrentan serios obstáculos para mantener sus prestaciones. Las donaciones particulares, históricamente un pilar fundamental para el sostenimiento de estos espacios, también se ven afectadas por el contexto económico adverso, generando una doble presión sobre los recursos disponibles.
Además de las viandas y meriendas, ha crecido significativamente la solicitud de alimentos básicos para llevar a los hogares, permitiendo a las familias cocinar y asegurar su alimentación durante la semana. Este cambio en la demanda refleja el profundo deterioro de los ingresos, especialmente en aquellos que dependen de trabajos informales y actividades económicas con menor dinamismo.
El Servicio Alimentario Escolar como Indicador Clave
Otro indicador elocuente de la magnitud de la necesidad alimentaria en Junín es el Servicio Alimentario Escolar (SAE). Actualmente, aproximadamente 15.000 estudiantes del distrito reciben desayuno y merienda en las escuelas, y más de 4.500 alumnos acceden al almuerzo. Estas cifras representan un aumento sustancial respecto a años anteriores; a principios de 2020, alrededor de 9.000 estudiantes eran beneficiarios del desayuno y la merienda, lo que marca un crecimiento de cerca de 6.000 alumnos, un 67% más.
En este contexto, la Provincia ha destinado recientemente más de $107 millones para Junín, en el marco del fortalecimiento del SAE, con el objetivo de equipar los comedores escolares y garantizar una mejor cobertura. Si bien la expansión del SAE no implica necesariamente que todos los alumnos cubiertos estén en situación de pobreza, sí subraya la dimensión que la asistencia alimentaria ha adquirido dentro del sistema educativo local.
La problemática se extiende fuera del ámbito escolar, con un aumento en la cantidad de merenderos y espacios comunitarios que buscan apoyo para poder operar. Organizaciones de diferentes barrios continúan alertando sobre la llegada de nuevas familias y la imperiosa necesidad de ampliar la cantidad de alimentos disponibles. Este fenómeno, que ya se venía gestando en los últimos años, ha obligado a algunos centros comunitarios a reducir sus días de atención o concentrar sus servicios debido a la escasez de recursos, evidenciando la urgencia de una respuesta integral ante esta creciente crisis social en Junín.
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