Ante la saturación de los campos y el pronóstico de lluvias, crece la presión para liberar agua de la Laguna Mar Chiquita en Junín.
La preocupación por la situación hídrica se intensifica en la región de Junín. Con los campos ya mostrando un alto grado de saturación y ante la inminente llegada de un período de abundantes precipitaciones, diversos sectores de la comunidad exigen medidas preventivas urgentes para gestionar el caudal de agua en el sistema de lagunas.
Reclamo clave: Apertura de la cuarta compuerta en Mar Chiquita
El vicepresidente de la Sociedad Rural de Junín, Gustavo Frederking, ha elevado un reclamo enfático para que se proceda a la apertura inmediata de la cuarta compuerta de la laguna Mar Chiquita. El objetivo es liberar un volumen considerable de agua y reducir su nivel actual, anticipándose a los importantes aportes que se esperan desde la cuenca.
Esta acción busca generar un mayor margen de almacenamiento en Mar Chiquita, considerada uno de los reservorios esenciales del sistema hídrico juninense. Expertos en el comportamiento de las lagunas subrayan la importancia de mantener una capacidad disponible que permita afrontar posibles excesos de agua.
Lecciones del pasado y nueva infraestructura
Gustavo Walter, reconocido guía de pesca local, de Pesca Guiada Junín, recalcó la relevancia de una gestión proactiva, recordando episodios previos a la última gran sequía. «Mar Chiquita es un reservorio. En su momento no retuvieron el agua, se sabía que venía la sequía y no se retuvo», afirmó Walter, indicando que en aquella ocasión tres compuertas estaban abiertas cuando, por protocolo, solo una es obligatoria para garantizar la circulación.
A la actual coyuntura se añade una significativa modificación en la infraestructura hidráulica de la zona: el Puente de Lincoln, ubicado sobre la Ruta Nacional 188, ahora cuenta con un paso adicional para el agua. Walter explicó que, históricamente, este sector con dos puentes actuaba como un factor limitante en el escurrimiento de grandes volúmenes de agua. «Antes se hacía como un tapón ahí, cuando había mucha agua, porque había dos puentes, y ahora hay tres. De esta manera el agua se escurre más rápido», detalló. Este aumento en la capacidad de escurrimiento es crucial, ya que facilita un ingreso más veloz del agua de la cuenca al sistema de lagunas de Junín.
La urgencia de la prevención
Frederking ha insistido en la necesidad de no esperar a que la situación se convierta en una emergencia para implementar acciones. Hizo hincapié en que diversos productores agrícolas cercanos a Mar Chiquita sufrieron inundaciones el año pasado, y muchos de esos daños podrían haberse evitado con un manejo más adecuado de las compuertas.
El dirigente rural instó a revisar el protocolo existente y a que el Comité de Cuenca A2 concrete una reunión con la Autoridad del Agua (ADA) para analizar exhaustivamente la situación y determinar las medidas necesarias. El pedido es claro: abrir la cuarta compuerta de la laguna Mar Chiquita de forma inmediata, aprovechando el margen actual para reducir sus niveles y asegurar una reserva adecuada.
La estrategia es simple y fundamental: generar espacio para recibir el agua antes de que llegue. La experiencia de crecidas anteriores en Junín es un precedente que la comunidad y los productores buscan evitar a toda costa, apostando por una gestión hídrica preventiva y eficiente.
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