Mientras la mayoría de los municipios de la región comenzó el año con saldos negativos, el distrito cabecera se ubicó entre las cuatro comunas que log
Mientras que la mayoría de los municipios de la zona iniciaron el año con saldos negativos, el distrito cabecera integra el selecto grupo de cuatro comunas que consiguieron ganarle a la inflación.
El debut del Coeficiente Único de Distribución (CUD) 2026 ha trazado una nueva y rígida frontera económica. Un informe de la consultora PPA revela que, tras el primer mes de vigencia del nuevo esquema, la coparticipación provincial ha quedado atrapada en la tenaza de la inflación, dejando un saldo de vulnerabilidad financiera para la gran mayoría de las administraciones locales de la Cuarta Sección Electoral.
Si bien el flujo de recursos enviados por La Plata registró un incremento nominal del 29,4% interanual durante enero, el dato se vuelve espejismo al ser contrastado con el índice de precios. En términos reales, la masa coparticipable sufrió una contracción del 2,24%, un porcentaje que, aunque parece marginal, se traduce en una erosión directa de la capacidad de gestión de los municipios en un contexto de costos fijos crecientes.
En este escenario de retracción generalizada, solo cuatro distritos de la Región consiguieron perforar el techo inflacionario y mejorar su posición relativa. Chacabuco lidera este podio con una expansión real del 9,9% en sus recursos, seguido por General Villegas con un 4,9%.
Junín, por su parte, logró consolidar una mejora del 4,3%, un alivio financiero que le permite al Ejecutivo local mayor margen de maniobra frente a sus pares regionales. El lote de beneficiados se cierra con Nueve de Julio, que obtuvo un incremento real del 3%. Para estas intendencias, el nuevo CUD ha funcionado como un escudo temporal frente a la crisis, permitiéndoles una disponibilidad de caja que el resto de la sección hoy envidia.
En la otra vereda, la realidad es sensiblemente más compleja. Diecinueve municipios de la Cuarta Sección iniciaron el año con saldos negativos en términos de poder de compra. El impacto más severo se localiza en General Viamonte, con una caída real del 7,1%, seguido de cerca por Pehuajó y la zona de influencia de Hipólito Yrigoyen, Bragado y Chivilcoy, todos con retrocesos superiores al 5%. Otros distritos de peso regional, como Trenque Lauquen y Lincoln, también sufrieron mermas que oscilan entre el 1,3% y el 3,4%, obligando a sus jefes comunales a un ejercicio de austeridad forzada.
Sin embargo, el dato que más preocupa a los intendentes, más allá de su color partidario, es el desplome de la Coparticipación Bruta. Este componente, que representa el dinero de libre disponibilidad para las comunas, se hundió un 10,4% real. Se trata de un cambio de paradigma en el financiamiento local: el dinero que los intendentes pueden asignar discrecionalmente a sueldos, servicios básicos o bacheo se reduce, mientras aumenta el peso de las transferencias con destino específico, como obras escolares o seguridad.
Esta mutación en la estructura de los ingresos no solo afecta el bolsillo de los municipios, sino que condiciona su autonomía política. Al depender cada vez más de partidas «etiquetadas» por la Provincia para fines determinados, los gobiernos locales pierden la capacidad de definir sus propias prioridades de inversión, quedando supeditados a la agenda y los tiempos de la administración central de La Plata.
Fuente: Diario Democracia
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