Carnicerías de Junín apuestan a combos y descuentos para frenar la caída del consumo

Ante la suba nacional de precios, comercios locales reducen márgenes de ganancia y ofrecen beneficios especiales

Ante la suba nacional de precios, comercios locales reducen márgenes de ganancia y ofrecen beneficios especiales para que los vecinos no resignen la carne en su mesa.

El reciente aumento en los precios de la carne, que comenzó a regir esta semana en todo el país, ya se percibe en las carnicerías de Junín. 

En diálogo con Democracia, los comerciantes locales coincidieron en que la suba no significa una caída total del consumo, sino un cambio en la manera en que los vecinos adquieren carne.

Romina Carzoglio, de Carnes Aimar, señaló que los clientes priorizan el precio final y el rendimiento de los cortes.

“La gente sigue comprando carne, pero elige más el precio final y el rendimiento que el corte en sí. Hay más comparación y compras más pensadas”, indicó.

Su comercio implementa estrategias concretas para mantener las ventas: combos que incluyen hamburguesas con pan o combinaciones de distintos cortes a precios cerrados, ajustes en los márgenes de ganancia y decisiones comerciales que buscan mantener la fidelidad del cliente sin perder calidad. 

“Más que promociones aisladas, hoy la clave está en adaptarse al bolsillo del consumidor sin perder calidad, y eso implica decisiones comerciales más finas que antes”, agregó Carzoglio.

En El Triángulo, ubicada en calle Arquímedes 19, confirmaron que el consumo de carne vacuna disminuyó y que los clientes se inclinan más por opciones económicas como cerdo y pollo. 

Para sostener las ventas aplican promociones variadas y descuentos especiales, como un 10% para jubilados. “A veces sacrificamos ganancia para mantener la venta”, explicaron. 

Asimismo, resaltaron que la evolución futura de los precios dependerá de la relación entre oferta y demanda, aunque no se animan a anticipar si los aumentos continuarán.

Desde Sabor Criollo, con varias sucursales en la ciudad, también perciben un desplazamiento hacia cortes más económicos y buscan sostener el flujo de ventas mediante promociones bancarias, descuentos por pago con tarjeta y la integración con sus minimarkets. 

“Los márgenes nuestros se redujeron en todos los productos y la gente se está volcando al cerdo más, porque está más económico”, detallaron. La combinación de carnes con productos de almacén permite que los clientes armen canastas complementarias, cuidando el presupuesto familiar.

Factores estructurales detrás de la suba

Detrás de estas subas, hay factores estructurales que trascienden lo local. La producción ganadera argentina lleva años prácticamente estancada, mientras la demanda internacional sigue en crecimiento, especialmente desde mercados como China, Estados Unidos y otros países asiáticos. 

Esto genera competencia entre exportadores y el comercio interno, presionando los precios en toda la cadena.

El stock bovino se mantiene desde hace décadas en niveles similares, con oscilaciones cíclicas pero sin un salto productivo sostenido. 

A diferencia de la agricultura, la ganadería tiene ciclos largos y no puede expandirse rápidamente para absorber incrementos de demanda. Además, la competencia por la tierra con cultivos más rentables y la falta de mejoras significativas en productividad limitan el crecimiento de la oferta. 

En este contexto, cada aumento en los precios internacionales se traslada parcialmente al mercado interno, impactando directamente en el bolsillo del consumidor.

Analistas del sector advierten que, mientras no haya un aumento significativo de la producción, la tensión entre exportación y consumo interno seguirá influyendo en los precios locales, obligando a los comercios a equilibrar rentabilidad y volumen de ventas.

Un 2025 marcado por subas por encimade la inflación

El año pasado, los incrementos en la carne superaron con creces la inflación general, que fue del 31,5%. Según datos oficiales, los precios de los cortes vacunos aumentaron entre 51% y 59,2% según la región. Algunos cortes registraron subas de más del 70%, como el cuadril (+72,6%) y la paleta (+71,2%), mientras que la nalga subió 69,7%, el asado 69,4% y la carne picada 59,9%.

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) informó que la carne vacuna aumentó 12,9% mensual, el pollo subió 6,3% y el cerdo 10,6%. A pesar de estos incrementos, el consumo mostró un comportamiento moderado.

Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), el consumo de carne vacuna creció apenas 1% en 2025 respecto a 2024, aunque continuó 8% por debajo de los niveles de 2023. El promedio anual fue de 48 kilos por habitante, lejos de los registros históricos, reflejando una sustitución progresiva hacia proteínas más económicas como pollo y cerdo.

Estrategias locales frente al aumento

En este escenario, los comerciantes de Junín buscan estrategias para equilibrar rentabilidad y demanda. La implementación de promociones, la reducción de márgenes y la creación de combos atractivos son algunas de las respuestas frente a la inflación que afecta directamente al consumo.

Carzoglio, de Carnes Aimar, explicó que en algunos casos priorizan el movimiento de mercadería por sobre la rentabilidad inmediata, buscando mantener el flujo y la fidelidad del cliente. Los combos de cortes con pan o la combinación de distintos cortes a precio cerrado permiten ofrecer valor agregado sin sacrificar la calidad.

Para El Triángulo, las promociones, descuentos y ofertas especiales buscan acompañar al consumidor frente a un mercado donde los precios de la carne son cada vez más altos. 

La atención a jubilados con descuentos y la oferta de cortes económicos son parte de la estrategia para sostener ventas y cuidar la relación con los clientes habituales.

Desde Sabor Criollo, la integración de la venta de carne con productos de minimarket y la realización de promociones bancarias permiten que los clientes armen canastas más completas, optimizando el presupuesto familiar. 

Esta combinación ayuda a mantener el volumen de ventas pese a los márgenes ajustados, ofreciendo alternativas que se adaptan al cambio en el comportamiento de compra.

El escenario para 2026 indica que, mientras la producción ganadera no aumente significativamente, los precios seguirán marcando la pauta en Junín y en todo el país. 

Los comerciantes locales deberán mantener estrategias flexibles y adaptadas al consumidor para enfrentar la tensión entre exportación, demanda interna y costos de producción, mientras los clientes ajustan su consumo y eligen opciones más económicas sin abandonar completamente la carne vacuna.

Fuente: Diario Democracia

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