Lo indicó Nadia Gazzotti, secretaria de la Cámara Empresaria Hotelera y Gastronómica de Junín.
Para el sector hotelero de nuestra ciudad, el mes de enero cerró con un balance más que positivo, especialmente al ser comparado con el 2025, según lo relevado a través de consultas por la Cámara Empresaria Hotelera Gastronómica de Junín.
En diálogo con Democracia, Nadia Gazzotti, titular del Hotel Avenida y secretaria de la Cámara de nuestra ciudad, remarcó un balance más que positivo del mes de enero para el sector turístico, tras una consulta en distintos espacios de alojamientos locales.
El relevamiento arrojó un promedio estimado superior al 70% durante enero e incluso en algunos establecimientos se registraron picos de entre el 80%, 90% y hasta el 95% de ocupación.
“Fue un buen mes, con mucho trabajo”, aseguró Gazzotti al ser consultada sobre el cierre de las primeras cuatro semanas de 2026. Según explicó, Junín recibió a numerosas familias que llegaron de vacaciones y a otras que arribaron para conocer la ciudad, en estadías que generalmente se extendieron por dos días.
Además, destacó el regreso de visitantes provenientes de San Juan y Mendoza, quienes en muchos casos se dirigen hacia la costa atlántica y eligen Junín para pasar la noche, al encontrarse a mitad de camino.
Gazzotti comparó la situación con la del año pasado y señaló que en 2025 el turismo interno fue considerablemente menor, ya que muchas personas optaron por viajar a Brasil y Chile.
“Este año, principalmente debido a la inseguridad que perciben los argentinos en Chile, muchos eligieron veranear en la costa argentina”, explicó.
En cuanto a la ocupación hotelera, indicó que en líneas generales los alojamientos trabajaron de manera similar, con un promedio superior al 70% durante enero. Incluso, algunos establecimientos registraron picos de entre el 80%, 90% y hasta el 95%.
“El 70% de ocupación en un mes es un porcentaje muy alto y no lo habíamos tenido en todo el año 2025, mucho menos en enero. Por lo tanto, podemos decir que hemos trabajado muy bien”, afirmó.
Finalmente, Gazzotti atribuyó este crecimiento al aumento del turismo interno y al protagonismo de la Laguna de Gómez, que recientemente fue distinguida como la mejor atracción turística rural de la provincia de Buenos Aires.
“Eso genera que mucha gente venga a conocerla”, señaló. También remarcó que “no es menor el dato de la inseguridad del turismo en Chile para los argentinos, algo que incluso fue advertido por autoridades de ese país mediante avisos oficiales”.
Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, el verano 2026 mostró un arranque heterogéneo, pero con señales claras de dinamismo, con destinos que combinan naturaleza y eventos y logran mejores niveles de ocupación y empuje de demanda, como en el caso de Junín.
En otras varias plazas se consolida un turista más prudente, con estadías moderadas y decisiones de compra de último minuto.
Al mismo tiempo, la temporada se apalanca en una agenda intensa de festivales, competencias deportivas, ferias gastronómicas y propuestas culturales, que funcionan como “gatilladores” de viajes y ayudan a sostener la actividad incluso en contextos de gasto más medido.
En ese caso, pueden converger el Cruce Mediano o el Actitud Rock & Bike que tuvieron lugar este enero en el Parque Natural Laguna de Gómez.
Los relevamientos de CAME muestran un inicio de temporada marcado por picos de ocupación asociados a fines de semana, eventos y agendas puntuales, más que por reservas anticipadas o estadías largas planificadas con antelación.
La dinámica dominante es la del viaje conveniente: cuando se combinan evento, clima favorable y propuesta clara, la ocupación sube rápidamente, incluso en destinos que arrancaron con registros moderados.
En los destinos con atractivos naturales consolidados, los niveles de ocupación se ubican en rangos altos (del 75%) y muy altos (del 80% al 95%), que en la primera quincena se amplían incluso por encima de los valores inicialmente observados.
Un segundo grupo de destinos presenta niveles medios pero sostenidos, característicos de plazas orientadas a escapadas y turismo regional, con ocupaciones que se mueven entre el 60% y el 75%.
El verano 2026 no se ordena tanto por la anticipación como por activadores concretos. Donde hay eventos, fiestas populares, festivales culturales, competencias deportivas o experiencias diferenciales, la ocupación se acelera y supera con holgura los promedios generales.
La temporada de verano consolida un cambio estructural en los hábitos de viaje, con un turista que define su salida cada vez más cerca de la fecha, controla el gasto y prioriza experiencias concretas por sobre estadías largas previamente planificadas. Este comportamiento no responde a un destino en particular, sino que aparece de manera transversal en todo el país, desde plazas urbanas de paso hasta destinos icónicos de naturaleza y ciudades que funcionan como escapadas de fin de semana. Más que un retroceso del turismo, lo que se observa es una reconfiguración de la forma de viajar, donde la flexibilidad y la oportunidad ganan peso frente a la anticipación.
Uno de los rasgos más visibles es la decisión tardía de viajar, característica que se observa cada vez más frecuente. La duración de la estadía acompaña esta lógica más flexible y fragmentada.
En términos generales, la estadía promedio se concentra mayormente entre 3 y 4 noches en los destinos de vacaciones plenas, mientras que en el Norte y el Litoral se observa una mayor dispersión, con permanencias que oscilan entre 2 y 5 noches, dependiendo de la combinación de eventos, termas, playas de río y propuestas culturales.
En este contexto, el verano 2026 anticipa y confirma un turista activo pero prudente: viaja y se mueve, pero lo hace con cautela, define tarde, ajusta la duración de su estadía y elige en función de la relación precio–experiencia. Lejos de retraerse, el turismo se reorganiza alrededor de decisiones más racionales y selectivas.
Los datos de la primera quincena de enero confirman que el gasto turístico sigue siendo significativo y genera un impacto económico concreto en las economías locales. Lejos de un consumo expansivo generalizado, el patrón dominante es el de un gasto más racional, con comparaciones y más concentrado, donde el visitante prioriza experiencias con sentido y ajusta consumos accesorios. El resultado no es menor gasto, sino gasto mejor direccionado.
Fuente: Diario Democracia
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