Tras el fracaso de las negociaciones con el Ministerio de Salud, los médicos de guardia iniciarán un plan de lucha.
Tras el fracaso de las negociaciones con el Ministerio de Salud, los médicos de guardia iniciarán un plan de lucha. Solo se atenderán emergencias de gravedad, mientras que las consultas leves serán derivadas.
El escenario sanitario de la región norte de la provincia de Buenos Aires atraviesa una crisis y, lo que comenzó como un reclamo sectorial por mejores condiciones laborales en la Guardia del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) «Abraham Piñeyro» de Junín, ha escalado hasta convertirse en un conflicto abierto que afectará de manera directa la prestación de servicios esenciales durante Navidad y Año Nuevo.
Los profesionales médicos han confirmado un plan de lucha que restringirá la atención a casos de extrema gravedad, dejando en evidencia un sistema que, según denuncian, «ya no aguanta más».
La medida de fuerza, ratificada por unanimidad tras el fracaso de las instancias de diálogo, se llevará a cabo durante los días 25, 31 de diciembre y 1 de enero. Durante estas 24 horas críticas, el personal médico aplicará de manera estricta el sistema de triage. Esto significa que las guardias no estarán cerradas, pero sí operarán bajo un régimen de contingencia: solo se atenderán los «Códigos Amarillos» (urgencias con riesgo potencial) y «Códigos Rojos» (emergencias con riesgo de vida inminente).
La gran preocupación recae sobre los «Códigos Verdes», que engloban patologías leves como cuadros febriles, curaciones simples o consultas que no revisten peligro vital. Estos pacientes no serán atendidos por los médicos en huelga, lo que obliga a la comunidad a buscar alternativas en los Centros de Atención Primaria (CAPS) o postergar sus consultas, en una época donde históricamente las guardias suelen verse saturadas por incidentes domésticos y siniestros viales.
El trasfondo del conflicto revela un quiebre en la confianza entre los trabajadores y el Ministerio de Salud provincial. El pasado 4 de diciembre, los médicos notificaron formalmente a la Dirección del hospital sobre la precariedad de su situación. Tras una intervención ministerial, el 15 de diciembre se firmó un acta acuerdo que fue recibida con optimismo. En aquel documento, se establecieron puntos de «resolución urgente» y la creación de una mesa de trabajo permanente.
Sin embargo, los plazos previstos se vencieron sin novedades. El compromiso de contar con respuestas en 48 horas no se cumplió, y la reunión clave pautada para el lunes 22 de diciembre nunca se concretó. «Cumplidos los plazos establecidos y no habiéndose realizado una nueva convocatoria, decidimos avanzar con las medidas de fuerza», explicaron desde el sector.
Para entender por qué los médicos han llegado a esta decisión extrema, es necesario mirar más allá de la coyuntura de las fiestas. El sistema público de salud está sufriendo un «efecto pinza». Por un lado, la crisis económica ha provocado que un gran número de ciudadanos pierdan su cobertura social privada o no puedan afrontar los copagos, lo que deriva en un aumento exponencial de la demanda en el hospital público. Por otro lado, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios médicos ha empujado a los profesionales al pluriempleo crónico.
Esta realidad genera una sobrecarga laboral insostenible. Un médico de guardia en el HIGA hoy no solo debe atender una demanda creciente, sino que debe hacerlo con planteles reducidos debido a las constantes renuncias y licencias por estrés. Este «éxodo profesional» es, quizás, la señal más alarmante. Los médicos jóvenes ya no encuentran atractivo el sistema público, y los experimentados optan por el sector privado o directamente abandonan el ejercicio de la medicina de emergencia.
Desde la CICOP y los sectores de guardia sostienen que la defensa de sus condiciones laborales es, en última instancia, la defensa de la salud de la población. «Si no hay condiciones dignas, no hay calidad de atención», sentencian. El reclamo ya ha sido notificado formalmente al Ministerio de Trabajo, buscando una mediación que hasta ahora ha sido esquiva.
La situación es un reflejo de lo que sucede en otros puntos de la Provincia, pero con la particularidad de ser un hospital interzonal que recibe derivaciones de toda la Región. El impacto de una guardia restringida aquí no solo afecta a los juninenses, sino a miles de habitantes de distritos vecinos que dependen de la alta complejidad de este centro de salud.
Fuente: Diario Democracia
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