De la JP a la LLA: La historia política de Bullrich, la reacción del PRO y su defensa sobre las acusaciones

Sus comienzos de militancia en la Juventud Peronista son harto conocidos, desde los 17 años, bajo el nombre en clave Carolina Serrano, de la mano de su entonces cuñado Rodolfo Galimberti. Ese pasado llevó a Milei a acusarla en la campaña 2023 de «poner bombas en jardines de infantes». Ella lo querelló por calumnias e injurias, antes de apoyarlo en el ballotage y terminar asumiendo en su gabinete.

Como muchos peronistas, en los noventa abrazó al menemismo, primero; y al antimenemismo, después. De diputada electa en la boleta de Erman González pasó a militar con el Frepaso que se enfrentó al riojano y también con Nueva Dirigencia, el partido de Gustavo Beliz que se asoció al Acción por la República de Domingo Cavallo para liderar la resistencia desde la trinchera porteña, a pesar de las quejas de Carlos Maslatón que terminaron siendo proféticas.

Para las elecciones de 1999, ya lo había rebautizado y así Unión por Todos se acopló a la Alianza entre el Frepaso y la UCR. De esa sociedad saldría el fruto que la depositó por primera vez en el poder Ejecutivo, como ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa.

Post-2001, Unión por Todos se reconfiguró en Unión por la Libertad, un nombre muy a tono con la Bullrich modelo 2025, para ser candidata a jefa de Gobierno porteño en 2003 junto a Recrear, de Ricardo López Murphy.

Para las elecciones de 2007, se asoció a otra figura surgida del radicalismo: Elisa Carrió, fundadora del ARI. Su partido mutó a Unión por Todos en la Coalición Cívica, no demasiado original. A pesar del 1,8% de la chaqueña en las presidenciales de 2011, Bullrich logró volver a una banca en Diputados. En noviembre, Unión por Todos dejó la CC.

En los comicios de 2013 el bullrichista Juan Pablo Arenaza fue en la lista del PRO para la Legislatura, sellando la nueva sociedad política de Pato. Bullrich y Carrió se reencontrarían en 2015, en la coalición Cambiemos, que llevó a la presidencia a Mauricio Macri, quien este martes se enteró en un estudio de TV en vivo que la expresidenta del PRO se afiliaría a LLA.

En 2018, Unión por Todos dejó de existir como tal y ya como afiliada, pudo comandar el partido amarillo a partir de 2020. Desde ese sillón enfrentó (y le ganó) a Horacio Rodríguez Larreta la interna en 2023 para ser la candidata presidencial de Juntos por el Cambio.

El año pasado, como ministra de Milei peleó por lugares en la estructura partidaria para impulsar una fusión con LLA y Macri la suplantó en la conducción partidaria para intentar contener el éxodo.

La fuerte reacción del PRO

REPUTACIÓN

Los dirigentes alcanzan sus posiciones de poder representando las ideas y la voluntad de muchas personas que creen en ellas. En un sentido, al ser elegidos, dejan de ser del todo libres, porque adquieren una responsabilidad que no tiene vencimiento.

Patricia Bullrich fue elegida en representación del PRO y fue acompañada por más de 6 millones de votos en las elecciones de 2023. Perdió y asumió, desde entonces —como también lo hizo el PRO—, apoyar al gobierno que traía ideas coincidentes con las de nuestro partido. Hoy, al darle la espalda a aquellos que la votaron y creyeron en ella, deja atrás una parte muy grande de su reputación, tal vez toda.

El PRO, como los electores, aprende de la buenas y malas experiencias, distingue entre las personas y sigue avanzando para cumplir su mandato de cambio.

Bullrich respondió a las acusaciones

Una de las que había cuestionado fuertemente a Bullrich fue la diputada nacional de Pro María Eugenia Vidal, quien consideró que que se trataba del “séptimo partido político” de la ministra. Durante una entrevista en el canal LN+, ironizó: “No cambiaría de equipo de fútbol. Mi papá me hizo de Boca, perdimos y ganamos pero nunca se me ocurriría cambiar de equipo”.

“Estuve afiliada al Partido Justicialista (PJ) y a mi partido, Unión por la Libertad. Como toda la Argentina, hice coalición con la Coalición Cívica y con Pro; ese mote que me quieren poner es una mentira”, respondió este miércoles la ministra en diálogo con Radio Mitre y detalló: “Tuve un quiebre en mi vida política del peronismo, del que me fui -alarmada por lo que era como filosofía y por la corrupción- hacia una idea liberal, abierta, republicana, que es la que sostengo desde que me fui del peronismo en el 96″.

“Esta idea que hoy percibo es la idea que vengo intentando concretar hace muchos años y hoy la veo con mucha más valentía y coraje, con cambios más potentes e irreversibles. Todos hicieron coaliciones y alianzas, hasta Pro hizo alianzas con gente que nunca me gustó, como [Francisco] De Narváez o [Sergio] Massa. La historia de la Argentina es una de coaliciones y alianzas, pero algunos insisten en decir las cosas como quieren y no como son», consideró.

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